miércoles, 29 de febrero de 2012

Mucho que aprender

Confiamos en las razones, y eso es bueno, pero también hemos de tener fe en lo sensible, en lo intangible, en los corazones que nos rodean con sus brazos firmes y tenues.

Nos debemos a nosotros mismos y a la sociedad que nos ve crecer. Hemos de ser capaces en lo más sólido y necesario, procurando avanzar con voluntad y con un ánimo que no enturbie los registros de un poder que ha de ser premisa para cuanto nos sucede, que será mucho y bueno si nos mueve la más óptima intención.

Superemos las tormentas, que nos han de enseñar a vivir en la premisa más considerable, en la querida, en la que nos debe dar esa parte que nos previene con sus toques más hermosos. No perdamos la simpatía. Ayuda y mucho.

Remediemos lo que sea posible, y dejemos que la naturaleza de las cosas siga su curso cuando estemos ante lo inevitable, que, pese a todo, hemos de procurar mejorar. El esfuerzo debe estar ahí, por siempre.

Juntemos las piezas que hacen que funcione el reloj, y no para medir el tiempo, sino para saber valorarlo. Apuntemos las ocasiones que nos han sido fructíferas para tomarlas como modelo. Hay mucho que aprender todos los días.

Juan TOMÁS FRUTOS.

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