lunes, 13 de febrero de 2012

Hagamos un poco cada día

Ilusionemos la vida con toda la experiencia, que siempre es un grado, o debe serlo. Mejoremos todo lo posible.

Hagamos acopio de esperanzas para salir de encierros y de presencias más o menos gustosas. Nos hemos de enamorar todos los días de los hechos, de las sensaciones, de lo que vaya surgiendo, de la naturaleza de las cosas más nimias, de las importantes también, de lo que sea un éxito, incluso de aquello que nos enseñan los fracasos.

Tengamos opciones. Luchemos por ellas, pero de manera pacífica. Podemos más de lo que pensamos.

Las posiciones compartidas nos dan un poco de más coraje, y por ahí nos debemos mover cada jornada. Somos en la denominación, pero también en la añoranza, y mucho más en los hechos.

Cursemos las iniciativas que nos pueden permitir superar algunos de los duelos existenciales. Con ellos somos y seremos un poco más humanos, desde la premisa, siempre, de la concordia y de la convivencia justa y pacífica.

Los días dictan muchas resoluciones y múltiples tareas. Vayamos priorizando, pero siempre procurando hacer un poco del global multiplicador. El medio y largo plazo es muy interesante.

Juan TOMÁS FRUTOS.

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